El que quiere hacer algo, encuentra la forma, el que no quiere hacer nada, encuentra la excusa.

domingo, 27 de febrero de 2011

La vida puede cambiarte en tan solo... un segundo.

Mis piernas colgando por esa ventana en la que tanto tiempo he pasado soñando, contando estrellas, llorando...
Sentía el frío del invierno en mis pies, el aliento de la muerte en mi nuca. Me temblaban las manos. Mi mente estaba inquieta, recordando los tiempos en lo que todo era demasiado fácil.
Pensaba únicamente en las personas que de verdad me han querido. Pensaba en las grandes ciudades por las que he caminado despreocupada.
Pensaba en la muerte. Nunca me habia sentido tan cerca a la vez tan sumamente lejos de ella.

Nadie cogía el teléfono, unos comunicaban, otros estaban apagados o fuera de cobertura. No tuve el valor de dejar un mensaje, siempre esperaba a escuchar el pitído que me indicaba que podía dejarlo, que alguien me iba a escuchar, pero pulsabe la tecla roja que tantas veces he llegado a pulsar.
Mis manos temblaban, notaba el frío viento en mi cara que me golpeaba con furia.
Necesitaba expresarme, necesitaba que me escucharan, pero nadie estaba allí. Estaba sola en esa habitación vacía y a la vez llena de sentimientos, de recuerdos, de noches, de soledad. La oscuridad me absorbía, me consumía como ese último cigarro que entre mis labios pude sentir.

Miré hacia abajo y mis ojos ardiendo llenos de lágrimas que me recorrían mis pálidas mejillas, vieron aquella piscina en la que tantos veranos pasé, aquel cruce que tantas veces atravesé sin tan si quiera mirar, aquel parque en el que tantas veces le besé. Mi alma se descomponía. Miré al cielo y me pregunté si habria otra persona con el alma rota mirandolo también.
Busqué la estrella más bonita, la más brillante, la que tú un día decidiste regalarme prometiendome un "para siempre", esa fue una de la smuchas promesas que decidiste romper sin darte cuenta que a la vez rompías mi corazón.
Puse todas mis fuerzas en recomponerlo, intenté recoger todos los pedazos desperdigados por el suelo, en un vago intento de reconstruirlo.
Pero no pude, necesitaba saltar... y salté.
Salté dejando atrás mi vida, me fuí sin darme cuenta de que ese salto, esa caída, iba a ser para siempre; mi alma se esfumó, mis recuerdos desaparecieron sin dejar rastro y nunca más pude volver a contar estrellas, a soñar, a besarle, a reir, ni tan si quiera a llorar.

Tan solo salté. Tan solo me fuí. Y eso si que fue un "para siempre" de los de verdad.

El último cigarro; la última calada.


Esos momentos en los que solo quieres cerrar los ojos y olvidar que este es el mundo en el que te ha tocado vivir. Sales a la ventana, te pones los cascos y te enciendes el último y preciado cigarrillo de tu caja de Camel. Le das la primera calada y cierras los ojos, te imaginas que estas en el lugar perfecto. Una noche calurosa en la playa. En California. Hace calor, pero la arena fresca que roza suavemente tu piel, compensa el calor. Echas el humo lentamente, la canción sigue sonando y tu sigues soñando. Todo es perfecto, no hay preocupaciones y él..él está a tu lado. Su mirada clavada en la tuya, esa sonrisa perfecta que te da tanta seguridad. Eres feliz, feliz con él, porque cuando estás con él te sientes como la unica chica del mundo, la más afortunada y feliz de todas.
Mientras le das la siguiente calada una pequeña sonrisa empieza a dibujarse en tu boca.
El reflejo de la luna en sus ojos, le da un brillo especial a su mirada, os tumbáis y el te regala una estrella, la más bonita de todas, la más brillante de todas.
El se acerca cada vez más, vuestros labios a punto de rozarse... tu sientes que te quemas por dentro, necesitas sentir qe el está ahí, necesitas ese beso, no puedes aguantar un segundo más y... Alguien golpea la puerta de tu baño.. es tu madre recordandote que tienes que estudiar para los examenes, vuelves a la realidad, tu sonrisa desaparece, estás pálida, tus manos frías y observas el cigarrillo consumido... le das la última calada y sueltas el humo mientras lanzas lo más lejos posible aquel dichoso cigarro, esperando que al menos el.. pueda ser libre y alejarse lo más posible de esa pequeña ventana en la que tú sueñas cada noche cosas imposibles e inalcanzables, en las que tu creas tu mundo, tu paraíso, tu momento, tu felicidad.

viernes, 25 de febrero de 2011

Recuerdos.

Porque la primera vez que te enamoras de alguien... tu mundo da un giro de 180 grados. A partir de ese momento que suele ocurrir en un par de segundos… ves el mundo de otra manera, realmente solo le ves a el porque tu mundo es él y nadie tiene la capacidad de hacer nada para cambiar eso. Tu estado de ánimo cambia por completo si él no está cerca, puedes estar muy triste porque no le encuentras pero al verle, ahí, con su sonrisa, sus ojos, su simple y a la vez complicada manera de ser te saca esa pequeña sonrisa y sientes la necesidad de acercarte a él. Haces todo lo que puedes por estar cerca suyo, aunque solo sean un par de segundos. Y si él te dice un simple “Hola” te pasas todo el día analizando ese simple “Hola”, analizando la manera en que lo ha dicho, la manera en que te ha mirado, la manera en que se ha ido después… todo, lo analizas todo.

El momento en que consigues todo lo que querías, en que le has conseguido a el... debería ser el mejor de tu vida después de todo... pero no, es el mejor los primeros segundos pero luego te das cuenta de que todo lo que empieza… acaba, y de que nada es para siempre, entonces lo que sientes es miedo. Miedo a hacer las cosas mal, miedo a no ser como él espera que seas, miedo a que falten o sobren palabras, miedo a que falten o sobren silencios, miedo a agobiarle o ser demasiado distante por el simple hecho de tener ese jodido miedo a no ser lo que él quiere que seas. Y todo eso, todos esos miedos, lo único a lo que llevan es a cagarla. A joder todo lo que tenías, a alejarle de ti, y una vez que le alejas de ti… lo quieras o no… eso ya es para siempre.

Luego pasa el tiempo… y pasas por muchas etapas, etapas de dolor, de nostalgia, de impotencia... Pero luego te convences a ti misma de que le has olvidado, de que el ya no es nada, y pasan muchos más por tu vida, pero llega un jodido día en el que él se acerca a ti después de tanto tiempo, y un simple roce, una simple conversación, una simple palabra… hace que todo lo que creías haber enterrado para siempre, todo ese dolor y toda esa tristeza…vuelva. Y sabes que si vuelve es para quedarse.

Y aquí estoy, pensando la manera de que te vayas de mi cabeza para siempre, aún sabiendo que eso es imposible. Llegarán mas momentos en los que ya no sienta nada, pero siempre quedará algo. Siempre quedara dolor, amor, sentimientos y demasiados recuerdos.

sábado, 12 de febrero de 2011

Querido Peter; es hora de bajar a la vida real.

Peter.
Gracias a ese fantástico Peter Pan he crecido esperando que, mientras dormía, un hombrecillo vestido de verde con un sombrero y unos zapatos ridículos, entrara volando por mi ventana, me echara unos polvos extraños y saliéramos los dos volando de mi habitación; destino: segunda estrella a la derecha. Yo dejaría de crecer y me quedaría en esa edad, en esa edad en la que vives cada día sin problemas en la cabeza, esos días en los que no te importa el futuro y ni si quiera te llegas a imaginar que el amor duele. Vives pensando que tu vida es un cuento de hadas, tu eres esa princesa vestida con un hermoso vestido rosa, tu pelo está perfecto, una melena larga y ondeante adornada con una bonita corona que nunca deja de brillar; esperas a que tu príncipe azul llegue a por ti y viváis felices por siempre jamás.
Pero ahora esa princesa ha crecido, y ahora estoy justo en la edad en la que todos los problemas se te echan encima, gracias a esos cuentos de hadas me he estampado millones de veces contra la pared. Si, el amor duele, y duele siempre. No hay un “vivir felices y comer perdices”. ¿La vida? La vida es una continua rutina de errores y prohibiciones. ¿El futuro? El futuro da realmente miedo, es hora de elegir y yo me encuentro totalmente en blanco, ante un grandioso nada.
No eres esa princesa a la que todo el mundo adora, con esa personalidad impecable, esa amabilidad... oh, no, esa no eres tú. Tu eres la que tienes días de total felicidad y días en los que no quieres que nadie se te acerque, en los que gritas a las personas que más quieres sin motivos y luego llegas a tu casa y lloras por lo que has hecho.
Pero bueno, para que negarlo, es la vida y habrá que aceptarlo, ya que no hay otra más que esta. ¿Mi consejo? Nunca veáis películas de cuentos de hadas puesto que solo crean ilusiones en ti, ilusiones que luego son convertidas en dolor frente a la cruda realidad.
Ante todo, se feliz con lo que tienes.

El destino de tu libertad está en el límite de tus pensamientos.



La libertad. Es algo que todos buscamos día a día. Pocos son los que la encuentran, ya que ni libertad más absoluta se escapa a la esclavitud del tiempo. Nos pasamos la vida esperando, esperando aprobar exámenes, esperando que nos crezca el pelo, esperando al amor de nuestras vidas, esperando el metro, esperando ese fin de perfecto, esperando llamadas, esperando abrazos, esperando a que el semáforo se ponga en verde.. Pero no nos damos cuenta que la vida se te esfuma en lo que esperas, que puede que haya un día que ese semáforo no se vuelva a poner en verde. Deberíamos darnos cuenta de que si de verdad queremos algo, de que si de verdad queremos encontrar esa maravillosa libertad, no podemos esperar a que venga sola, porque no va a venir, hay que salir a buscarla, si quieres algo, ve a por ello, y siempre recuerda esto; como bien dijo Steven Conrad: “No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. Si quieres algo, sal a buscarlo, y punto. ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos”. No te guíes por los pasos de los demás, crea tus propio pasos, crea tu propio mundo, tu propio lugar. Ten confianza en ti mismo y todo saldrá como tú quieres que salga.
La libertad, hay que buscarla dentro de nosotros.

martes, 8 de febrero de 2011

Everybody has a private world where they can be on their own





¿Estás triste? ¿Sientes que ya no puedes más?
Metete en tu habitación. Cierra la puerta. Apaga la luz. Tumbate y ponte los cascos, escucha tu canción preferida, una tranquila. Cierra los ojos. Y ahora metete en el único sitio que es solo tuyo, tu mente. Ve al escondrijo mas solitario y crea tu propio mundo. Un mundo en el que solo estén las personas que te hacen feliz, a las que quieres, deja fuera a los conocidos y, sobre todo, deja fuera a toda aquella persona, que aunque tu la quieras con todas tus fuerzas, se dedique a hacerte daño. Deja fuera los malos recuerdos, los arrepentimientos..y piensa en todos esos sabados de locuras, en esos viernes por la tarde en los que te sientes libre, esas noches de verano en las que piensas que nada puede ir mejor, piensa en el suave sonido de las olas al romper, piensa en esas personas que cada día están a tu lado por muy borde o arrogante que estés. Piensa en esos abrazos que te dan sin pedirlos porque son los mejores. Manda a la mierda a todos esos problemas, manda a la mierda a la rutina y haz que cada día sea único e irremplazable. No dejes que nada ni nadie cambie tu felicidad, todo aquel que te la quite ya no merece la pena y no tiene derecho a estar en tu mundo, en tu mente.
Abre los ojos, sal a la ventana y sonriele al mundo porque es tuyo, y por muy grande que parezca tu lo eres más, nunca lo olvides, si quieres puedes.
Se feliz.

Just me. Just young.


Me gusta levantarme por la mañana y ver el cielo compeltamente azul. Me gusta el olor de la hierba mojada por la lluvia. Odio las tardes de domingo, me agobian. No me gustan las prisas ni tener que estar pendiente de la hora. Me gustan las noches de veranos. El sonido de las olas al romper y la suavidad de la arena de la playa en mi piel. Me relaja perder el miedo. Odio perder un día entero encerrada en casa. Me gusta salir y hacer cada día algo diferente. Me gusta conocer a gente nueva. Odio las mentiras y las falsedades. Odio sentir que no soy libre y que no puedo tomar mis propias decisiones. Me deprimen los atascos. Me encanta hacer planes para el fin de semana desde el mismo Lunes. Odio tener que callarme y no poder decir lo que pienso. No me gusta que me fallen. Me gustan las cosas difíciles, las fáciles me aburren. Me gusta el calor que deja el secador en mi pelo por las mañanas de invierno. Me gustan las cosas inesperadas. Me gusta la gente atenta. Odio que una persona juegue conmigo a su antojo. Odio que me utilicen. Me gustan las personas sinceras y sin miedos. Me gusta tomarme las cosas con calma, sin agobios. Me gustan las noches de sábados y las tardes de viernes. Me gustan las calles iluminadas de Madrid por la noche. Me irrita la bipolaridad. Me gusta despertarme a su lado y ver su sonrisa. Me gustan las mañanas de nieve. Las fiestas a lo grande. La gente que me hace reir sin parar. Me encanta saber sacar el lado positivo de cualquier cosa. Me gusta aprender de los errores. Me gusta la oscuridad y dormir a su lado. Me encantan sus abrazos y sentir el calor de su cuerpo en noches de invierno. Las películas de terror y las noches largas. Odio el campo y los bichos. Me gusta el sonido de la lluvia y de las hojas al caer. Adoro viajar y las ciudades grandes. Me gusta la gente diferente, con personalidad. Me gusta el olor que dejan las velas al apagralas. Y adoro arriesgarme.