El que quiere hacer algo, encuentra la forma, el que no quiere hacer nada, encuentra la excusa.

viernes, 25 de marzo de 2011

Pérdidas.

Y es cuando pierdes a alguien cuando de verdad sientes que tu mundo se ha parado. Ves como todo el mundo sigue, se ríe, se divierte, sonríe.. y tú? Tú estás ahí parado, observando, sintiendo ausencia por dentro, siento como mi alma arde por dentro y se consume poco a poco. Hago un esfuerzo por hablar pero las palabras temerosas se quedan guardadas en mí, como si temieran al viento, como si temieran ser rechazadas, escuchar una respuesta injusta o fuera de lugar. Y poco a poco me voy dando cuenta de que el mundo es eso, el mundo es un lugar extraño e injusto, lleno de ilusiones y desilusiones, de rechazos, de caminos, de oscuridad.
Y cuando estás sólo, perdido en la oscuridad, en ese camno que nunca habias pisado, es algo neuvo para tí y nadie está ahí para cogerte de la mano. Todos se han ido. Pero a ti no te importa, no te importa que la gente piense que estás ausente porque ellos....que sabrán? Tú has perdido a alguien, y al irse esa persona se ha llevado un gran trozo de ti, de tu alma y nunca va a volver, porque la vida se lo ha llevado, se lo ha llevado para siempre, por desgracia.
Las muertes nos afectan a todos; son dolorosas y enigmantes.
Tan sólo tenías dieciseis añitos, con toda una vida por delante llena de ilusión y planes. Tan sólo eras un crío, un crío que a mí me hacía feliz y sin tí ya nada me hará sonreír.

Te quiero mi vida.

viernes, 4 de marzo de 2011

Finales felices en la vida real

Estaba asustada. Estaba cansada, casi no podía ni andar, subía esas escaleras mecánicas, peldaño a peldaño con la cabeza en mil cosas a la vez. Cerraba los ojos y trataba de calmarme. El miedo se apoderó de mi cuerpo, era él el que lo controloba, el que lo movía. No podía pararme. Abrí esa pesada puerta con las letras de "SALIDA" en verde, y noté una fuerte ráfaga de viento frío que me recorrió de pies a cabeza. Salí por fin de aquel sitio, me sequé las lágrimas y me recogí el pelo rápidamente. Me paré. Me paré y observe a toda aquella gente pasar, algunos iban con prisas por llegar a casa después de un largo día de trabajo, otros estaban vestidos para pasar las noches de sus vidas y ahí estaba yo, sola, asustada y sin lugar a donde ir. Rebusqué en mi bolso esa cajetilla de tabaco rota y saqué un cigarrillo, lo encendí y le dí una calada esperando que eso me tranquilizase, pues solo me puso más nerviosa. Tenía frío y no podía volver a mi casa porque ahí las cosas iban a ser mucho peores que quedarme la noche en la calle. Comenzó a llover y pensé que ya nada podría ir peor; estaba hecha un desastre, el pelo empadado, la ropa hecha un asco, el maquillaje mal esparcido y sólo deseaba estar resguardada y que nada de esto hubiera ocurrido. Sólo deseaba no haberme ido de casa, no haber gritado a mis padres y no haberles hecho tanto daño.
Me senté en alquel frío suelo, encharcado de agua y cerré los ojos, sin más. No recuerdo cuanto tiempo paso desde aquello, solo se que fue mucho. Cuando mi esperanza se habia ido, mi moral estaba más allá de lo subterráneo y la muerte me acechaba tentadora como aquella deliciosa manzana que la tentación le ofreció a Adán y Eva, escuché el sonido de aquella moto, no podía ser otra, abir los ojos y de un brinco me levanté, no podía creer lo que estaba viendo, ahi estaba esa moto roja y negra, esa moto tan familiar y lo más importante.. ahí estaba él. Se acercó corriendo y sin decir nada me besó, un beso único bajo la lluvia, cálido, noté sus labios suaves contra los míos, esa efusividad y pasión que querían decirme que ahí estaba el. Me abrazó y me susurró al oído que nunca estaría sola, nos subimos a la moto y me llevo a su cálida casa y, sin duda, puedo decir que fue el mejor día de mi vida.